My Little Girl
Capítulo 13
BY
TATY:
— En
serio lo siento, no quise decir eso.
— Pues…
pues… lo mismo te digo a ti ¿Cómo es que tienes hijos conmigo y estas con
alguien más?
— Ya
pero yo no me voy a casar.
— Mira,
lo importante es aquí Kimmy… ella te quiere mucho. Te ama y mucho, lo sé porque
cuando ustedes se fueron a Japón al festival del Audi, Kim, bueno ella ya tenía
una conexión contigo “¿Dónde está papá?
Papá, papá” Te extrañaba mucho y cuando regresaste y te vio, jamás había
visto esa mirada en sus ojos y yo no quiero quitarle eso a mi hija… ni a los
que vienen en camino, amo a mi hija y no sólo porque es mi hija… -Tom me miraba
–También es tu hija, tiene muchas cosas de ti, cosas buenas y cosas malas –ambos
sonreímos –Pero más cosas buenas que malas, tiene eso de creer que todo lo
puede, igual a ti, ese maldito carácter –reí al igual que él.
Cuando
dejamos de reír, ambos nos habíamos acercado, podía sentir su respiración
chocar con la mía, pero mis sentimientos estaban atormentándome y haciéndome vulnerable.
— Pero
también tiene esos ojos y esa sonrisa… -Sentía un nudo en la garganta y mis
ojos estaban empezando a arderme –Tiene tus miradas y mi preferida es cuando te
mira con cariño, ambos tienen esa forma tan única y especial.
Sólo
unos centímetros, tan sólo unos centímetros. Pero el mágico momento se cortó
cuando su teléfono empezó a sonar. Me alejé de él y sequé las lágrimas que
habían caído.
— Veo
que tu don de interrumpir no ha desaparecido ¿Qué pasa Bill?
— …
—
Espera, no te entiendo ¿Dónde está Bill?
— …
— Ya
haber explícame.
— …
— No
importa, ahora. Dímelo ahora.
BY TOM:
Iba a
mandar a la mierda a mi hermano, pero me sorprendió al escuchar a Rosaline, no
le entendía nada porque hablaba muy rápido y no podía pasarme a mi hermano para
que me explicara lo que está pasando porque él tampoco entiende la situación.
Me dijo que sería mejor que habláramos en el aeropuerto pero prefiero que me lo
diga ahora.
— Lo que pasa es que tengo el teléfono de Taty
y hace rato recibió una llamada del doctor que la atendió, antes hubo un error
en el que nos dijo que esperaba solo un bebé y después nos dijo que son dos y
ahora nos dice que hay un error.
— ¿Y
cuál es?
— Que hay cuatro pacientes con problemas de
los resultados y el resultado verdadero de Taty dice que no está embarazada.
Quiero hablar con ella por eso te llamé, pero Bill me dijo que te lo diga a ti
de una vez y ahora no sé qué hacer… si tú quieres decírselo.
Sentí
como la alegría se apartaba de mis sentimientos, miré a Taty, se veía tan
vulnerable que no sabía qué hacer, debería dejar que Rosaline se lo diga, pero
esto también me incluye.
— ¿Tú
que piensas que es lo más conveniente? –le pregunté mientras abría la puerta
del auto que renté.
Taty me
miró y sujeté su mano para que subiera, después de que subió cerré la puerta
y me aparté lentamente del auto.
— No lo sé ¿Está contigo?
— Está
en mi auto, no quiero que escuche esto.
— Yo también no quiero que escuche esto, por
primera vez estamos de acuerdo –suspiró –Tom ella está muy ilusionada con esto. Le emocionaba la idea de saber
que va a tener dos bebés.
— No sé
si decírselo ahora, está mal y…
— Te entiendo… pero ¿se lo ocultamos?
— Ella
en cualquier momento se va a dar cuenta.
— Entonces debemos decírselo de inmediato.
— Ya
vamos al aeropuerto, cuando lleguemos a Los Ángeles se lo diremos.
— Creo que será mejor que tú se lo digas.
— Ya
veremos.
— Entonces nos vemos aquí en el aeropuerto
–Rosaline cortó la llamada, guarde el teléfono e inmediatamente fui a abrir la
puerta del auto para entrar y conducir.
Cuando
llegué al aeropuerto, le entregué a uno de los encargados la llave del auto ya
que los del aeropuerto nos ayudaron con el alquiler del auto. Taty y yo
buscábamos a Rosaline y a Bill, hasta que los vimos comprando los pasajes de
avión.
— ¡Mami!
¡Papi! –escuché a Kim.
Miré
hacia abajo y ella me abrazó y sujetó la mano de Taty. Cargue a Kim y junto a
Taty fui a comprar el pasaje de avión.
— ¿Dónde
está Ryan? –le preguntó Taty a Rosaline.
— Tuvo
que irse, ten tu teléfono, él te envió un mensaje pero me olvidé de
devolvértelo y…
Bill y
yo miramos a Rosaline.
— Y que
tonta que soy.
— Ya
¿Estás bien?
— Sep.
Rosaline
se apartó al igual que Bill.
— ¿Ya tengo
tu apellido, papi? –me preguntó.
— Sí
–le respondí.
Me
senté al igual que Taty en los asientos que hay en el aeropuerto, teníamos que
esperar unos minutos a nuestro avión. Senté a Kim en mis piernas y Taty sujetó
su mano.
—
¿Tengo que aprender a poner tu apellido en mis cuadernos?
— Sí mi
amor, tienes que poner el nombre de Tom en tus cuadernos –le dijo Taty.
— Mami
hazme el gatito.
— ¿El
gatito? –pregunté mirando a Taty.
— Ehm
aquí no, nena.
— ¿Qué
es el gatito?
— Es
algo que suelo hacerle a Kim…
— Mi
mami me hace como un gatito ¿Verdad mami?
— ¿A
si? quiero ver.
— ¡Hazlo
mami! Por favor mami –le pidió Kim.
— No,
me sale bien, hazlo tú nena, muéstrale a Tom, ella también lo puede hacer.
— Tú lo
haces mejor.
— ¡Vamos
Taty! Hazlo.
— Sí
mami, hazlo.
— Hazlo.
— Hazlo.
— Hazlo...
— Está
bien, está bien –miró hacia los lados y luego se sentó de lado en el asiento,
elevó un poco sus manos y empezó a abrirlas y a cerrarlas muy despacio –Mi…
-dijo creo que maullando.
— ¿Qué
es eso?
— Así
no es –dijo Kimmy.
— Muéstrame
el gatito –dije aguantándome la risa.
— Kim
puede hacerlo mejor –Taty estaba totalmente roja.
— Por
favor mami –le pidió Kimmy –Hagámoslo las dos.
— Ok,
ok.
Kim
elevó un poco sus manos.
— ¡Miau!
–dijo Taty, pero sola porque Kimmy se quedó quieta. Lo que hizo Taty fue
realmente tierno. Lo hizo como un gatito sus manos parecían garritas -¡Qué
tramposa! Igual a él –Taty se cruzó de brazos.
— ¡Ja,
ja, ja! –no me aguanté la risa y empecé a reírme, escuché como Kimmy también reía.
— Ya no
se rían.
— Ya,
ya. Kim ahora tú.
Kim
hizo lo mismo que Taty y luego los tres empezamos a reír.
— Ahora
tu –me dijo Taty.
— ¿Yo?
— Sí,
papi hazlo, por favor.
— No,
las dos lo hacen muy bien.
— ¡Vamos
Tom! –Taty alentaba a Kimmy para que me convenciera.
— Por
favor papi.
— Está
bien.
— No te
olvides de las manos –me dijo Kim sujetando mis manos.
— Sí,
Tom. No te olvides de las manos –vi cómo se reía.
— Ok
¿La muevo así? –dije mientras abría y cerraba mis manos.
— Sí
–me dijo Kimmy –Ahora da maullidos.
— ¡Sí,
Tom! Maúlla.
Ladee
la cabeza.
— ¡Miu!
–Dije y empecé a reírme al igual que ellas -¿Así se ve más tierno?
— Sí
–me dijo Kimmy.
Kim
ladeo la cabeza y empezó a maullar moviendo sus manos, yo también empecé a
hacer lo mismo.
— ¡Mami
tú también hazlo!
Taty
dejó de reírse y empezó a hacer igual que nosotros. Todo el mundo nos miraba,
pero nosotros no dejábamos de hacerlo y luego empezamos a reírnos.
BY
BILL:
— Se
ven tiernos ¿No crees? –me dijo Rosaline.
— Sí,
parecen una familia.
— ¿No
te gustaría unirte? Te saldría perfecto.
— Ja,
ja, muy graciosa. Pero yo no maúllo, yo doy rugidos. Soy un tigre.
— Sí,
pero para otras cosas, porque para lo otro…
— Si,
si, repítelo hasta que te lo creas.
Escuchamos
como anunciaban que nuestro vuelo estaba por salir, así que fuimos a avisarle a
Tom y a Taty. Yo me senté con Kimmy y con Rosaline. Taty y Tom estaban detrás
de nosotros.
— ¿Crees
que bubi esté bien? –me preguntó Kim.
— Sí,
está con Scotty, él es muy responsable.
BY
TATY:
— ¿De
dónde salió eso de gatito? –me preguntó Tom.
— Oh,
eso, lo hice cuando ella tenía un año. Kimmy tenía temperatura y estaba muy
cansada y no me gustaba verle deprimida así que empecé a maullarle y a hacerle
cosquillas con mis manos como si fuera un gato. Lo suelo hacer cuando está
triste o enferma, siempre suele hacerla reír.
— ¿Y a
ti que te hace reír?
— ¿A
mí?
— Sí.
— No lo
sé, no me he dado cuenta. Creo que todo.
— Pero
en especial.
— No lo
sé.
Cuando
llegamos a L.A. era de noche, los chicos nos llevaron a su casa y nos invitaron
a cenar, pero desde el aeropuerto los he notado a los tres muy extraños, en
especial a Tom.
— Llevaré
a Kim a su habitación –me dijo Bill.
— Yo te
acompaño –le dijo Rosaline.
Bill
cargó a Kim que se había quedado dormida junto a Scotty en el sofá, caminé
detrás de Rosaline y después de que Bill cargó a Kim y se la llevó junto a
Rosaline me senté, Scotty se levantó del sofá para seguirlos, pero
inmediatamente regresó y se recostó en el suelo.
— Taty
debo hablar contigo –me dijo Tom.
Tom se
paró junto a mí y luego se sentó en el extremo del sofá yo estaba en la mitad
del sofá. Lo miré ¿De qué quiere hablar conmigo? ¿Será el motivo por el cual
están todos ellos muy extraños? Me pregunté.