martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 10


My Little Girl
Capítulo 10
BY TATY:
— Estoy embarazada.
— ¿Qué? –dijo con la boca abierta -¿De quién?
— ¿Cómo que de quién? Pues de Ryan.
— ¿Estas segura? Porque hasta donde yo sé también tuviste una noche con Tom.
— Sí… si… pe… pero. Estoy segura de que es de Ryan.
— Es mejor ir con un Doctor y ver de cuantos días estas y así veremos de quién es ese bebé que estas esperando o solo falta que el mismo día te hayas acostado con los dos.
— ¡¿Qué dices?! ¿Qué clase de chica crees que soy?
— Lo siento, me pasé… solo que ¡Taty! –me dijo y se cruzó de brazos –Es mejor ir ahora.
— Ah –me quede con la boca abierta por un par de segundos –No, yo estoy segura de que este bebé es de Ryan y… estoy segura.
— Soy tu amiga Taty… dime si temes a que en verdad sea hijo de Tom.
— No tengo porque estar temiendo, estoy segura de lo que digo… bueno en parte.
— ¿Cómo que en parte? ¿Ese bebé es de Ryan o no?
Pasé mi mano izquierda por mi cabeza sujetando por un rato mi cabello, puse mis manos en cada una de las rodillas para apoyarme por un instante y luego levantarme.
Empecé a caminar de un lado a otro, hasta que decidí qué es lo que voy a hacer, saqué mi teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón.
— ¿Qué vas a hacer? –escuché que me pregunto Rosaline.
Un tono… dos tonos… mientras que en mi mente suplicaba que no respondiera.
— ¿Aló?
— ¡Hola! Ehm ¿podemos hablar esta noche? –regrese a ver a mi amiga y esta blanqueo los ojos.
— Sí amor, ¿En dónde nos vemos?
— En el restaurante que solemos vernos, el que queda a unas  calles de tu trabajo.
— Ok, entonces nos vemos ¿A las 8:30?
— Excelente… hasta esta noche.
— Ok, te amo –finalizó la llamada.
— ¿Y bien? –me preguntó otra vez Rosaline -¿Vamos con el doctor?
— Ya Rosaline, deja de hacer tantas preguntas.
— ¿Y qué quieres que haga? ¿Qué lo tome como si nada? Tú me importas Taty así que no me vengas con esa mierda.
— Está bien, vamos con un maldito ginecólogo.
***
Rosaline parecía una maldita cacatúa caminando y moviéndose por todas las esquinas del consultorio del ginecólogo, estaba a punto de estresarme en especial cuando preguntaba cada dos segundos « ¿Por qué tarda tanto?» No sé por qué me hace a mí esa pregunta ¿Acaso no ve que he estado todo el tiempo junto a ella?
— Mierda ¿Por qué tarda tanto?
— Rosaline siéntate, creo que ya viene.
Mi amiga me obedeció he inmediatamente se abrió la puerta y ahí estaba el doctor con un sobre en sus manos.
El señor me miró sonriente y se sentó en su silla negra.
— Hola, perdón por la tardanza –se disculpó.
— No hay problema –dijo mi amiga la hipócrita.
— Bueno señorita Tatiana, usted está embarazada de… -miraba la hoja –tiene 49 días de embarazo, y déjeme decir que está en perfecto estado.
— ¿Siete semanas? ¿Está seguro? –dije mientras una sonrisa falsa salía de mis labios y con una mano me ventilaba.
Hizo un sonidito afirmando mientras sonreía.
— Sí. Felicidades.
— Gracias.
La pelirroja y yo nos despedimos del doctor y salimos de su consultorio, para ir a picar el botón para que el ascensor llegue al piso en que estamos paradas.
— ¿Y? –preguntó mientras subíamos al ascensor.
— Me vas a matar.
Vi como las puertas se cerraron.
— ¡Hay no! ¡Tatiana! ¿Es de Tom?
No le dije nada.
— ¡Mierda! ¡Maldito Tom! ¡Maldito su pene! ¡Maldito seductor! ¡Maldita tú! –me apunto.
— ¡¿Maldita yo?!
— No, mejor dicho ¡Malditos los dos! ¿Acaso no conocen los venditos condones? O… o ¿Los anticonceptivos?
— Lo olvidamos… lo olvide, estaba enojada…
— Oh… cuéntame que hizo Tom.
— ¿Cómo lo sabes?
— Sé que es su costumbre arruinar todo.
La miré y luego rolé los ojos.
— Después de….
— Haber cogido.
— ¡Rosaline!
— Es lo que hicieron.
— El caso es que Ría lo llamo.
— Ah. Debió haber detectado que el pito de Tom estaba divirtiéndose sin su vajina.
— ¡Ya Rosaline!
Ella empezó a reír.
— Ok, lo siento… ¿Se lo vas a decir?
— ¿Qué? No.
— ¿Por qué no?
— Porque me voy a casar con Ryan.
— ¡¿QUÉ?!
Las puertas del ascensor se abrieron, ya habíamos llegado a la planta baja. Bajamos y empezamos a caminar con dirección al estacionamiento.
— Ryan me propuso matrimonio.
— Por ser la novia de Bill me has dejado sin información. Dime como fue.
— Hace un mes Ryan  me invito a cenar, estaba actuando muy extraño y entonces me propuso matrimonio… lo pensé por una semana y le dije que sí.
— Sinceramente que fea está tu situación.
***
Había llegado cinco minutos antes, estaba nerviosa, no sabía cómo decírselo. «Te engañé acostándome con otro y me dejó embarazada» Sacudí mi cabeza al recordar lo que me dijo Rosaline, esa idiota empeora la situación, le encanta recalcar tus metidas de pata, pobre Bill como tendrá que soportarla.
— Hola –dijo entusiasmado.
Antes de sentarse besó mi frente, como siempre me suele saludar.
— ¿Llevas mucho esperando?
— A… a… acabo de llegar.
— ¿Estas bien? Te noto muy nerviosa.
— Es sobre lo que tengo que hablar contigo. Es mejor irnos a otro lugar.
Fuimos hasta el estacionamiento y entramos a su auto.
— Puedes decírmelo.
— Ryan –cogí un poco de aire por la boca –Yo lo siento mucho…
El remordimiento golpeaba aún más fuerte mi cara.
— ¿Por qué dices eso? –su voz se tornó seria.
— Yo… Ryan yo te engañé… espero un hijo de otro.
Ryan agachó la cabeza por un instante.
— ¿De Tom?
Afirme moviendo lentamente mi cabeza.
— Mierda –dijo con su voz muy baja, apenas lo logré a escuchar.
Hubo un largo silencio. La vergüenza invadía mi rostro, no sabía que decir o que hacer, temía a moverme, pero opté por salir del auto he irme.
— Espera, yo también tengo que decirte algo.
Me detuve en seco, me giré lentamente y lo vi.
— Yo hace casi un mes me vi con… con ella… con Denise y estuvimos en mi casa… tuvimos sexo.
Sentí como si me dieran una bofetada, tan fuerte que me quedo cosquilleando la cara. Lo miraba sin ninguna expresión clara en mi rostro.
— Espero que esto no dañe nuestro compromiso.
— ¿Qué?
BY ROSALINE:
— Vine por Kim –le dije a Tom presionando el botón eléctrico.
— Pasa –me dijo y enseguida escuché un pitido y las puertas se abrieron.
Al parecer el nuevo jardinero que contrataron es un experto porque el jardín está de maravilla, no lo pude apreciar bien desde afuera. Mientras caminaba a la puerta de entrada de la casa, contemplaba el perfecto jardín que ahora tienen los Kaulitz. El nuevo jardinero había cortado el césped tan bien que parecía una alfombra verde, estaba admirando o estaba intentando pasar el tiempo.
— ¡Rosaline! –escuché a Kim y la vi colgada en la manija de la puerta blanca de madera.
— ¡Hey! –aceleré mi paso para llegar a ella más rápido y abrazarla - ¿Qué haces aquí y no tu padre o Bill? –dejé de abrazarla.
— Estaba esperándote, ya quería que llegaras para irnos.
— ¿Qué? ¿Por qué? ¿Tienes algún problema con tu papi?
— No, solo que… -miró hacia atrás, yo también hice lo mismo y vi a Bill.
— Hola –me dio un beso -¿Quieres pasar?
— Sí.
Bill abrazó mi cintura mientras yo sujetaba la mano de Kim, ella caminaba con pocas ganas hacia la sala y cuando llegamos descubrí la razón por la que Kim estaba tan ansiosa de irse.
— Hola –saludé a Tom y a Ría.
— Hola –me dijo ella, Tom tan solo movió la cabeza en señal de saludo.
Miré a Kim, estaba incomoda he inquieta, tan solo miraba al piso.
— Yo solo vine a llevarme a Kimmy.
— ¿Qué? ¿No quieres quedarte? Esta mañana me dijiste que sí –le dijo Tom con voz dulce.
— Ya me quiero ir –le contestó de forma fría.

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