lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 8


My Little Girl
Capítulo 8
BY TATY:
— Yo... yo tengo que llamar a Tom - dije para anunciar que les voy a dar privacidad.
Sin decir nada más, salí de la habitación y fui a la sala de espera. Una vez ahí llame a Tom.
— ¿Hola? - dijo en cuanto contestó la llamada.
— Hola Tom, ¿Cómo está Kimmy?
— Bien y ¿Qué pasó con Rosaline?
— Ya está mejor, está hablando con Bill.
— ¿Bill?
— Lo sé. Eso sí que es extraño.
— Creo que el golpe la afecto.
— ¡Ja!
— Por cierto, mañana ya es noviembre y luego será diciembre y me preguntaba, quiero decir, Bill y yo nos preguntamos ¿Dónde vas a pasar esta navidad?
— Pues con Rosaline y Kim.
— ¿Por qué no vienen con nosotros?
— Este, ya le voy a responder a Bill, ya que esta con Rosaline...
— Está bien, está bien. Yo quiero saber si quieres pasar conmigo, Kim, tú y yo. También Bill y Rosaline.
— Tom... No lo sé.
— ¿Acaso tienes planes con Ryan?
— ¡No! Deja de joder con el tema de Ryan. Ok vamos a estar los cinco en navidad.
— Y año nuevo.
— Ok. Adiós - corte antes de que siga jodiendo, ¡Un momento! Tom no estaba jodiendo, más bien... ¡Ag!
Cuando regresé a la habitación de Rosaline me encontré con algo, algo que me sorprendió Bill y Rosaline pasando saliva como dos desquiciados.
No dije nada y me salí en silencio, ahora me sentía extraña, mi amiga de seguro va a querer estar todo el tiempo con Bill y de seguro Tom va a querer estar con su hija eso significa que en esta historia soy yo la que estorba.
Esperé a Bill en la sala de espera y luego me llevó a mi casa para recoger ropa para Rosaline, no le pregunté nada acerca de su relación, no quería meter mis narices donde no debo.
El silencio era incómodo y faltaba mucho para llegar al hospital. Bill tan solo conducía y yo me llenaba de preguntas llenas de curiosidad.
— Tom me dijo algo sobre pasar navidad y año nuevo los cinco –dije.
— ¿Y qué piensas sobre eso?
— Pues, que sería divertido.
— Entonces ¿Los cinco?
— ¿Estás seguro de que no quieres pasar en privado con Rosaline?
Bill empezó a reír y yo me sentí avergonzada por lo que dije.
— No –dijo aun sonriendo -¿Es de ella fracturarse el brazo?
De repente cambio la conversación.
— Ehm… creo que sí.
Cuando regresamos al hospital le di una bolsa a Rosaline donde contenía su ropa, fui a firmar el papel del alta, cuando regresé a la habitación de Rosaline ella estaba hablando con Bill, ambos me sonrieron en cuanto me vieron.
En el auto Bill y Rosaline no dejaban de hablar sobre los otros tipos que se chocaron con ellos, al parecer los que iban en los asientos delanteros están graves, más el que estaba en el asiento de piloto ya que había entrado en estado de coma  y el que iba atrás está ileso.
DICIEMBRE
Odie Noviembre, tuve mucho trabajo en la empresa, Ryan también estaba cansado de tantos viajes así que decidimos salir a cenar para relajarnos un poco.
— Luces preciosa –me dijo sonriente, lo cual hizo que me estremeciera.
— Gracias.
Continuamos cenando y luego empezamos a bailar. Ya eran las 23H00 cuando decidimos irnos a descansar, pero cuando estábamos esperando a que trajeran el auto de Ryan, lo llamaron.
— ¿Hola? –contesto y me sonrió para disculparse y luego se alejó un poco.
Abotoné mi chaqueta ya que hacía mucho frío y lo último que quería era enfermarme , acaricie mi cabello para luego colocarlo todo hacia atrás.
— Bien, vámonos.
— ¿Era ella? –pregunté mirando al piso.
— Tranquila, solo somos amigos.
— Son tan amigos que te llama.
— Terminamos bien y me alegra que ella no tenga rencor conmigo.
— No quiero que no seas amigo de ella, solo que parece que ella aun quiere seguir contigo.
— Eso no pasará, estoy contigo.
— No precisamente conmigo, esto es una relación abierta.
— Como tú digas.
Me abrazó y me besó, subimos a su auto, mi casa estaba lejos y los temas de conversación ya se habían acabado todos en la cena.
Apoye mi cabeza en la ventanilla y dejé que los recuerdos de noviembre y navidad me invadieran.
…
A mediados de noviembre estaba cansada y tenía que ir a ver a Kim, como era viernes Kim salió con Bill y Rosaline así que solo estaba Tom, él se portó muy amable y me dejó ducharme en su habitación y me presto una de sus camisas, no pude ir a mi casa porque olvidé mis llaves cuando fui a trabajar y Rosaline me dijo que recién habían entrado a una función de las 22H00 y yo estaba muerta de cansancio.
— Puedes descansar tranquilamente en mi habitación –dijo amable.
—Gracias.
Sonreí he inmediatamente me encamine a su habitación.
Horas después necesitaba comer algo y Tom… Tom se portó tan amable que me hizo algo de comer y charlo conmigo toda la “cena”
No sé cómo y por qué Tom y yo nos besamos hasta llegar a su habitación.
— No –me resistí.
Tom me miró confundido, pero luego entendió a qué me refería.
— Lo siento.
Por suerte Bill, Kimmy y Rosaline llegaron y así evitamos el momento incómodo.
En diciembre pasamos navidad en la casa de Simone, nos divertimos mucho en especial con todos los perros de Tom y el nuevo perro de Kimmy.
Bill le presento a Rosaline a Simone  y a Gordon como su novia, ambos se la pasaban en la habitación de Bill. Fue gracioso cuando ambos discutían al momento de decorar la mesa. Rosaline se ganó inmediatamente el cariño y afecto de Simone y Gordon.
Me sentía bien hasta que cuando regresamos a L.A. Ryan me invito a salir y así Tom cambio su forma de comportarse conmigo.
La bomba explotó cuando celebrábamos el fin de año, estábamos los cinco hasta que Tom decidió invitar a Ría, me sentía incomoda, no quería estar yo y mi hija en el mismo lugar que ella, no es que tenga algo en su contra, pero esto sería incomodo, se lo dije a Rosaline y esta le reclamó a Tom, Bill habló con Rosaline y yo discutí con Tom y terminé yéndome con mi hija a una fiesta con Ryan.
…
Bufé fastidiada al recordar la pelea con Tom, desde esa pelea no hemos hablado, tan solo nos saludamos cuando Kim está presente.
— Llegamos –escuché decir a Ryan.
— Gracias por traerme – dije.
Besé sus labios y luego bajé del auto.
Camine hasta la puerta y toque un par de veces y así salió Bill.
— Hola ¿Qué tal la cena?
— Hola Bill, bien gracias.
Entré a la casa y noté que Bill estaba muy arreglado.
— ¿Vas a salir?
— Sí, iré a  ver a Rosaline en su trabajo y luego iremos a bailar.
— Uhm ok… ¿Dónde está mi hija?
— En su habitación.
— Voy a verla… que te valla bien en tu cita.
— Gracias –dijo y se marchó.
Fui a la habitación de Kim y noté que guardaba ropa en una mochila.
— Hey ¿Qué haces?
— Iré a dormir en casa de Ashley ¿Papá no te dijo?
— ¿Decirle qué? –escuché a Tom.
— Que mi hija ira a casa de Ashley ¿Por qué no me consultaste antes? Ni siquiera conozco a los padres de su amiguita.
— ¿Sera por qué te la pasas con Ryan?
— No paso todo el tiempo con él, me hubieras llamado aunque sea.
— No hubieras contestado.
Note que iba a empezar una pelea y que Kim nos miraba asustada.
— Ok, vamos te llevo Kimmy.
— Los padres de su amiga vendrán a recogerla, así los conoceremos.
— ¿Tu tampoco los conoces?
— No, pero los vamos a conocer.
— Uhm…
Ambos nos quedamos mirando con enojo, rodé los ojos y me arrodille frente a mi hija para ayudarle a arreglar sus cosas.
En unos cuantos minutos llegaron los padres de Ashley por Kim.
— Hola –se saludaron las pequeñas.
Los cuatro adultos nos presentamos y conversamos por un instante y luego Rita y Diego se fueron con su hija y la mía.
Los padres de Ashley tenían el cabello rojo y su piel blanca con algunas pecas en su rostro y sus ojos de color azul claro, el cabello de la madre no era tan rojo como el del padre, pero aun así los tres son pelirrojos, hubiera sido muy gracioso si Rosaline hubiera estado aquí.
En cuanto se perdió el auto negro miré a Tom.
— Me voy.
Entré a la casa por mi bolsa.
— ¿Aprovecharás que Kim no se quedara contigo e iras con Ryan? –dijo mientras me seguía.
Recogí mi bolsa de la cama de Kim y me la colgué en el hombro, salí de la habitación y miré a Tom mientras torcía los labios.
— ¿Quieres dejar de joderme?
— No te estoy jodiendo es la verdad.
— No quise decirte nada porque Kim estaba presente, pero ahora que no está…. ¡¿Quieres callarte por favor?! Apenas llego me estás haciendo todo tipo de preguntas que no puedo contestarte porque me aturdes y porque mi hija está presente, eres un idiota, quiero que me dejes en  paz.
Ambos sujetamos nuestros rostros y nos besamos descontroladamente. No nos separamos hasta llegar a su habitación y quitarnos la ropa.
Nos hundíamos cada vez más al placer mientras que nuestras bocas se unían en un lujurioso beso.

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