My Little Girl
Capítulo 8
BY TATY:
— Yo...
yo tengo que llamar a Tom - dije para anunciar que les voy a dar privacidad.
Sin
decir nada más, salí de la habitación y fui a la sala de espera. Una vez ahí
llame a Tom.
— ¿Hola?
- dijo en cuanto contestó la llamada.
— Hola
Tom, ¿Cómo está Kimmy?
— Bien
y ¿Qué pasó con Rosaline?
— Ya está
mejor, está hablando con Bill.
— ¿Bill?
— Lo
sé. Eso sí que es extraño.
— Creo
que el golpe la afecto.
— ¡Ja!
— Por
cierto, mañana ya es noviembre y luego será diciembre y me preguntaba, quiero
decir, Bill y yo nos preguntamos ¿Dónde vas a pasar esta navidad?
— Pues
con Rosaline y Kim.
— ¿Por
qué no vienen con nosotros?
— Este,
ya le voy a responder a Bill, ya que esta con Rosaline...
— Está
bien, está bien. Yo quiero saber si quieres pasar conmigo, Kim, tú y yo.
También Bill y Rosaline.
—
Tom... No lo sé.
— ¿Acaso
tienes planes con Ryan?
— ¡No!
Deja de joder con el tema de Ryan. Ok vamos a estar los cinco en navidad.
— Y
año nuevo.
— Ok.
Adiós - corte antes de que siga jodiendo, ¡Un momento! Tom no estaba jodiendo, más
bien... ¡Ag!
Cuando
regresé a la habitación de Rosaline me encontré con algo, algo que me
sorprendió Bill y Rosaline pasando saliva como dos desquiciados.
No dije
nada y me salí en silencio, ahora me sentía extraña, mi amiga de seguro va a
querer estar todo el tiempo con Bill y de seguro Tom va a querer estar con su
hija eso significa que en esta historia soy yo la que estorba.
Esperé
a Bill en la sala de espera y luego me llevó a mi casa para recoger ropa para
Rosaline, no le pregunté nada acerca de su relación, no quería meter mis
narices donde no debo.
El
silencio era incómodo y faltaba mucho para llegar al hospital. Bill tan solo
conducía y yo me llenaba de preguntas llenas de curiosidad.
— Tom
me dijo algo sobre pasar navidad y año nuevo los cinco –dije.
— ¿Y
qué piensas sobre eso?
— Pues,
que sería divertido.
— Entonces
¿Los cinco?
— ¿Estás
seguro de que no quieres pasar en privado con Rosaline?
Bill
empezó a reír y yo me sentí avergonzada por lo que dije.
— No
–dijo aun sonriendo -¿Es de ella fracturarse el brazo?
De
repente cambio la conversación.
— Ehm…
creo que sí.
Cuando
regresamos al hospital le di una bolsa a Rosaline donde contenía su ropa, fui a
firmar el papel del alta, cuando regresé a la habitación de Rosaline ella
estaba hablando con Bill, ambos me sonrieron en cuanto me vieron.
En el
auto Bill y Rosaline no dejaban de hablar sobre los otros tipos que se chocaron
con ellos, al parecer los que iban en los asientos delanteros están graves, más
el que estaba en el asiento de piloto ya que había entrado en estado de coma y el que iba atrás está ileso.
DICIEMBRE
Odie
Noviembre, tuve mucho trabajo en la empresa, Ryan también estaba cansado de
tantos viajes así que decidimos salir a cenar para relajarnos un poco.
— Luces
preciosa –me dijo sonriente, lo cual hizo que me estremeciera.
— Gracias.
Continuamos
cenando y luego empezamos a bailar. Ya eran las 23H00 cuando decidimos irnos a
descansar, pero cuando estábamos esperando a que trajeran el auto de Ryan, lo
llamaron.
— ¿Hola?
–contesto y me sonrió para disculparse y luego se alejó un poco.
Abotoné
mi chaqueta ya que hacía mucho frío y lo último que quería era enfermarme ,
acaricie mi cabello para luego colocarlo todo hacia atrás.
— Bien,
vámonos.
— ¿Era
ella? –pregunté mirando al piso.
— Tranquila,
solo somos amigos.
— Son
tan amigos que te llama.
— Terminamos
bien y me alegra que ella no tenga rencor conmigo.
— No
quiero que no seas amigo de ella, solo que parece que ella aun quiere seguir
contigo.
— Eso
no pasará, estoy contigo.
— No
precisamente conmigo, esto es una relación abierta.
— Como
tú digas.
Me
abrazó y me besó, subimos a su auto, mi casa estaba lejos y los temas de
conversación ya se habían acabado todos en la cena.
Apoye
mi cabeza en la ventanilla y dejé que los recuerdos de noviembre y navidad me
invadieran.
…
A mediados de noviembre estaba cansada y
tenía que ir a ver a Kim, como era viernes Kim salió con Bill y Rosaline así
que solo estaba Tom, él se portó muy amable y me dejó ducharme en su habitación
y me presto una de sus camisas, no pude ir a mi casa porque olvidé mis llaves
cuando fui a trabajar y Rosaline me dijo que recién habían entrado a una
función de las 22H00 y yo estaba muerta de cansancio.
— Puedes descansar tranquilamente en mi
habitación –dijo amable.
—Gracias.
Sonreí
he inmediatamente me encamine a su habitación.
Horas después necesitaba comer algo y Tom…
Tom se portó tan amable que me hizo algo de comer y charlo conmigo toda la
“cena”
No sé cómo y por qué Tom y yo nos besamos
hasta llegar a su habitación.
— No –me resistí.
Tom me miró confundido, pero luego
entendió a qué me refería.
— Lo siento.
Por suerte Bill, Kimmy y Rosaline llegaron
y así evitamos el momento incómodo.
En diciembre pasamos navidad en la casa de
Simone, nos divertimos mucho en especial con todos los perros de Tom y el nuevo
perro de Kimmy.
Bill le presento a Rosaline a Simone y a Gordon como su novia, ambos se la pasaban
en la habitación de Bill. Fue gracioso cuando ambos discutían al momento de
decorar la mesa. Rosaline se ganó inmediatamente el cariño y afecto de Simone y
Gordon.
Me sentía bien hasta que cuando regresamos
a L.A. Ryan me invito a salir y así Tom cambio su forma de comportarse conmigo.
La bomba explotó cuando celebrábamos el
fin de año, estábamos los cinco hasta que Tom decidió invitar a Ría, me sentía
incomoda, no quería estar yo y mi hija en el mismo lugar que ella, no es que
tenga algo en su contra, pero esto sería incomodo, se lo dije a Rosaline y esta
le reclamó a Tom, Bill habló con Rosaline y yo discutí con Tom y terminé
yéndome con mi hija a una fiesta con Ryan.
…
Bufé
fastidiada al recordar la pelea con Tom, desde esa pelea no hemos hablado, tan
solo nos saludamos cuando Kim está presente.
— Llegamos
–escuché decir a Ryan.
— Gracias
por traerme – dije.
Besé
sus labios y luego bajé del auto.
Camine
hasta la puerta y toque un par de veces y así salió Bill.
— Hola
¿Qué tal la cena?
— Hola
Bill, bien gracias.
Entré a
la casa y noté que Bill estaba muy arreglado.
— ¿Vas
a salir?
— Sí,
iré a ver a Rosaline en su trabajo y
luego iremos a bailar.
— Uhm
ok… ¿Dónde está mi hija?
— En su
habitación.
— Voy a
verla… que te valla bien en tu cita.
— Gracias
–dijo y se marchó.
Fui a
la habitación de Kim y noté que guardaba ropa en una mochila.
— Hey
¿Qué haces?
— Iré a
dormir en casa de Ashley ¿Papá no te dijo?
— ¿Decirle
qué? –escuché a Tom.
— Que
mi hija ira a casa de Ashley ¿Por qué no me consultaste antes? Ni siquiera
conozco a los padres de su amiguita.
— ¿Sera
por qué te la pasas con Ryan?
— No
paso todo el tiempo con él, me hubieras llamado aunque sea.
— No
hubieras contestado.
Note
que iba a empezar una pelea y que Kim nos miraba asustada.
— Ok,
vamos te llevo Kimmy.
— Los
padres de su amiga vendrán a recogerla, así los conoceremos.
— ¿Tu
tampoco los conoces?
— No,
pero los vamos a conocer.
— Uhm…
Ambos
nos quedamos mirando con enojo, rodé los ojos y me arrodille frente a mi hija
para ayudarle a arreglar sus cosas.
En unos
cuantos minutos llegaron los padres de Ashley por Kim.
— Hola
–se saludaron las pequeñas.
Los
cuatro adultos nos presentamos y conversamos por un instante y luego Rita y Diego
se fueron con su hija y la mía.
Los
padres de Ashley tenían el cabello rojo y su piel blanca con algunas pecas en
su rostro y sus ojos de color azul claro, el cabello de la madre no era tan
rojo como el del padre, pero aun así los tres son pelirrojos, hubiera sido muy
gracioso si Rosaline hubiera estado aquí.
En
cuanto se perdió el auto negro miré a Tom.
— Me
voy.
Entré a
la casa por mi bolsa.
— ¿Aprovecharás
que Kim no se quedara contigo e iras con Ryan? –dijo mientras me seguía.
Recogí
mi bolsa de la cama de Kim y me la colgué en el hombro, salí de la habitación y
miré a Tom mientras torcía los labios.
— ¿Quieres
dejar de joderme?
— No te
estoy jodiendo es la verdad.
— No
quise decirte nada porque Kim estaba presente, pero ahora que no está….
¡¿Quieres callarte por favor?! Apenas llego me estás haciendo todo tipo de
preguntas que no puedo contestarte porque me aturdes y porque mi hija está
presente, eres un idiota, quiero que me dejes en paz.
Ambos
sujetamos nuestros rostros y nos besamos descontroladamente. No nos separamos
hasta llegar a su habitación y quitarnos la ropa.
Nos
hundíamos cada vez más al placer mientras que nuestras bocas se unían en un
lujurioso beso.
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