lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 9


My Little Girl
Capítulo 9
BY TATY:
Los dedos de su mano se enredaban en mi cabello, con su otra mano apretaba uno de mis pechos, su cuerpo chocaba contra el mío, cada vez nos hundíamos más y más al mar del placer para ser ahogados por olas de lujuria y deseo.
Lo hicimos en cada rincón de su cama, acarició cada centímetro de mi piel, hizo que mis labios enrojecieran y ardieran a causa de sus desesperados besos.
Terminamos ahogados por las aguas salvajes del mar de placer, rendidos flotábamos sobre las aguas. Tom no dejaba de desarme.
Con su beso hizo que me transportara aun mundo paralelo lleno de fantasía y placer.
Escuché su teléfono y entonces el “mágico” momento acabó, Tom cogió su teléfono y…
— Mierda… -susurró.
No soy curiosa pero apenas mire decía “Ría” y su nerviosismo era vidente.
— Tengo que…
— Contesta. Ella es tu novia –dije.
Nos miramos fijamente, pero aparte mi mirada para enredar mi cuerpo en las sabanas, para levantarme de la cama y buscar mi ropa que estaba por el piso.
Escuché como Tom hablaba con ella.
En cuanto la puerta se cerró volví a la realidad. Negué con la cabeza y empecé a vestirme.
7 SEMANAS DESPUES:
— ¿Qué tal si vamos al parque? –le dije a Kimmy.
— No.
— ¿No? ¿Por qué?
— Porque también quiero ir con papá.
— Kim, tu papi está con Bill, ambos están ocupados con la banda, lo verás más tarde.
— Van dos días que no lo veo.
— Pero te llama.
— Sí, pero no es lo mismo.
Me senté junto a ella.
— Ya mismo es San Valentín… ¿Por qué no vamos a ver algo para que le hagas un regalo a tu papi?
— Sí.
Mostró una amplia sonrisa.
Fui a buscar una chaqueta para mí en mi habitación, luego fui a la habitación de Kim a buscarle una chaqueta. En cuanto le puse su chaqueta la cargué para así salir.
— ¿Tienes alguna idea de qué le quieres hacer? –dije mientras conducía.
— Uhm no –dijo mirando su teléfono, aun no aprende a usarlo, aparte de que no le interesa usarlo.
— ¿Qué tal si también le compramos algo a Ryan?
— Está bien.
La miré preocupada, de hecho ya me sentía mal desde que se quedaba despierta hasta bien tarde esperando a que su papá la llame. Tom y yo ni siquiera nos miramos, Rosaline es quien va a dejar a Kim con Tom.
Vi una gran tienda de herramientas para artesanías, me estacioné al frente de la tienda.
— Mira si te sirve algo para que hagas tus regalos –le dije soltando su mano para que corra por la tienda.
Yo me quedé parada junto a una señora que estaba embarazada, ella tenía una gran panza.
— ¿Cuándo nace? –le pregunté y ella me miró sonriente.
— En una semana, últimamente está muy inquieto.
— ¿Va a ser niño o niña?
— Niño, en cuanto tuve los síntomas empecé a rogar que sea niño, mi esposo y yo tenemos muchas niñas.
Ambas reímos.
— Felicidades –le dije.
Iba a caminar hacia mi hija hasta que recordé lo que me dijo la señora «Cuando tuve los síntomas empecé a rogar que sea niño» «Cuando tuve los síntomas» “Síntomas” “¡Síntomas!” Me detuve en seco, llevaba un retraso en mi menstruación y últimamente he estado vomitando.
— ¡Kim! –llamé a mi hija y esta vino corriendo hacia mí.
— ¿Si mami?
— ¿Ya tienes todo lo que necesitas?
— Sí –me dijo y me mostró una canasta de cosas.
Fuimos hasta la caja pagamos todo y luego llevé a mi hija al auto. Mientras metía las cosas en la parte trasera del vehículo vi que había una farmacia en la esquina. Cerré la puerta y fui hasta la ventana de mi hija.
— Quédate un instante aquí ¿Si?
— ¿Adónde vas?
— Vuelvo enseguida –le dije.
Corrí hasta la farmacia, caminé por los pasillos lentamente hasta que llegué a la sección donde hay cosas sólo para bebés, vi una prueba de embarazo y la cogí, fui a pagarla y regresé al auto.
Para no escuchar mis pensamientos le puse el CD del cantante favorito de Kim a un elevado volumen, también me ayudaba el que mi hija cante a gritos.
En cuanto llegamos abrí la puerta de la casa y llevé a Kim a la sala.
— Aquí tienes todo si quieres empieza a hora o mira algo de televisión.
— Sí mami.
Besé su frente y fui a encerrarme en el baño.
***
Había seguido al pie de la letra todas las indicaciones de la prueba de embarazo, pero aun así pensaba que la respuesta estaba mal.
— No, no, ¡No! Esto no puede estar pasando –me repetía una y otra vez.
Me senté en el piso del baño y leí nuevamente las instrucciones.
— ¡Mami! ¿Estás bien mami? –escuché a Kim.
— Tranquila nena, mami solo está lavándose la cara… tranquila ve a jugar en tu habitación.
Empecé a agitar la caja en mi cara para ventilarme un poco, me sentía muy acalorada. Además me entraron unas grandes ganas de vomitar.
Al salir del baño, encontré a mi hija mirando una película mientras dibujaba y pegaba en una hoja de cartulina. Fui a la cocina para hacerle algo de comer.
— Mierda –susurré al sentir que me corté.
Abrí el grifo y puse mi dedo para que se quitara la sangre, al ver que no se detenía me lo envolví con una toalla de papel.
— Hay que torpe –me dije.
— ¡Y llegue! –escuché a Rosaline.
— ¡Hola! –la salido Kimmy.
Escuché como ambas hablaban sobre lo que Kim estaba haciendo, y yo en la cocina estaba preguntándome si contarle o no a mi amiga que estoy embarazada.
— ¿Y tú? ¿Qué haces? –me preguntó mientras entraba a la cocina.
— La cena para Kimmy y para ti.
— ¿Tú no tienes hambre?
— Uhm no.
Me miró por un instante.
— Dime que tienes.
— Vamos a mi habitación.
Rosaline me siguió hasta mi habitación y se sentó en mi cama.
— ¿Y bien? ¿Me vas a decir qué es lo que tienes?
— Estoy embarazada.
— ¿Qué? –dijo con la boca abierta -¿De quién?
— ¿Cómo que de quién? Pues de Ryan.
— ¿Estas segura? Porque hasta donde yo sé también tuviste una noche con Tom.

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